domingo, 24 de julio de 2011

LAS NUEVE MUSAS


NMIP:  LUIS LEON PIZARRO

Invocación a la Musa

Musa, a ti te invoco, y pido que te acerques, para verter con ternura sobre los labios rojos el rocío de la palabra hermosa y sabia, para cantar la verdad siempre y sin ansiedad. Musa, a ti te invoco, y pido que te acerques, para llenar mi voz con sonidos veraces y bellos, para hacer florecer nuestras almas con entusiasmo, para hacernos vivir fuego y luz celestial. Musa, a ti te llamo, y te pido que te acerques, para cantarnos lo que pasó entre Cielo y Tierra, porque nosotros queremos seguir tus pasos amables como tus hijos aquí, obedeciendo tu Ley.

Walter Gutdeutsch


El significado de las Musas


Una de las raíces para la identidad es la capacidad de poder recordar experiencias esenciales. Y según la enseñanza esotérica “como es arriba, así es abajo”, es lógico que las hijas de Mnemosine, las Musas, repitan para el mundo de los seres humanos lo que Mnemosine hace en el mundo de los Seres Superiores Divinos. También nosotros, los seres humanos, necesitamos recordar nuestro origen divino para no perdernos en este mundo que nos encierra. El misterio de Temporalidad y Memoria Una pregunta que mucha gente se hace, sobre todo los mismos artistas, suele ser: ¿por qué las Musas no incluyen todas las Artes?

Faltan por ejemplo la pintura, la escultura, la arquitectura… ¿Es que quizás los antiguos griegos lo han olvidado, y ahora notamos esta falta? Incluso hay algunos artistas conocidos que han inventado nuevas Musas… La razón es muy sencilla: ya que las Musas son hijas de la Memoria (Mnemosine) y sobrinas del Tiempo (Kronos), tienen que ver con todas las Artes que se encuentren bajo el dictado del tiempo. Y estas Artes son la música, el baile, la recitación de poesía o de textos como actores en el teatro. Todas estas Artes se desarrollan durante una cierta duración temporal. Una pintura, un imagen, una arquitectura, una escultura se pueden mirar al mismo tiempo todo el conjunto; pero ¿quién puede ver un ballet entero de Tchaikowski en un instante? ¿Quién puede escuchar una sinfonía de Beethoven de 30 minutos de duración en un instante?

Existe una diferencia enorme entre estas dos “familias” de arte: por un lado las Artes del Tiempo y por otro lado las otras Artes. Las Artes del Tiempo son hermanas muy íntimas, porque guardan un misterio que las une… y bueno, quizás las otras Artes son las primas y primos de ellas… Un artista “musáico” que practica una de las Artes de las Musas tiene que entrenar su memoria; si no, no puede ejecutar su arte. La capacidad de la memoria es indispensable para este artista. Una obra de ballet, de teatro o de música siempre se desarrolla en el tiempo, el artista tiene que vivificar la obra en el tiempo, debe liberarla de los apuntes escritos. Por ello, estas obras “musáicas” son más espirituales, más sutiles que una obra de arquitectura o escultura y pintura. En el caso de una escultura por ejemplo, el artista hace una vez su trabajo, y ya está su obra – siempre visible y bien encarnada en el mundo material. No necesita, cada vez que se lo observa, un “renacimiento” de la escultura “en el tiempo”. Música, baile y palabra sí lo necesitan.

La unión de Arte y Ciencia


Otra pregunta que mucha gente suele hacerse es por qué existen dos Musas que no tienen nada que ver con las Artes, porque son disciplinas científicas, Urania y Klío. Esta gente suele reducir Urania a la ciencia fría de la Astronomía y Klío a la ciencia intelectual de la Historiografía. También aquí las razones del por qué también son Musas, son muy comprensibles. En el primer caso, Urania representa efectivamente la combinación de la Astrología con lo que llamamos ahora Astronomía. Visto desde la perspectiva de los antiguos griegos, una perspectiva mítica, la Astrología no fue una Ciencia según nuestra medida, sino más bien un Arte; y se consideraba necesaria la inspiración a través de la Musa para aprovechar su sabiduría. Además, la Astrología trabaja con las cualidades dentro de ciclos temporales, y por ello es también un Arte del Tiempo, como las otras Musas. Además, la así llamada “Armonía de las Esferas” de Pitágoras también refleja la conexión inseparable entre las leyes musicales (cualidades de los intervalos musicales en el alma) y las leyes cósmicas (cantidades de las proporciones matemáticas en espacio-tiempo). Urania, la “Astronomía”, nos anima a estudiar las leyes universales que traen orden y concierto a nuestro mundo. En el segundo caso, Klío representa no solamente la Historia, sino también lo que se aprende o no dentro del Destino.

Un artista quiere reflejar las leyes arquetípicas del Destino en sus obras para que los hombres puedan manejar su vida de la mejor manera. Esta Musa nos enseña sobre el libre albedrío y la predestinación, nos enseña sobre la ciclicidad entre alegría y dolor, éxito y experiencia. Y por ello también la Historia es un Arte del Tiempo. Klío, la “historia”, nos anima a estudiar las leyes humanas que traen orden y concierto en la convivencia de los hombres entre ellos mismos y con la naturaleza. Mousa – mouseion – mousiké La noción griega “mousa”, en nuestra lengua “Musa”, se encuentra en otras dos palabras griegas: “mouseion” o museo, y “mousiké” o música. La primera palabra, “mouseion”, quiere decir “la Sede de la Musa o de las Musas” y fue su Templo. Originalmente, el mouseion en Atenas fue el lugar de encuentro de los sabios, artistas y hombres cultos, en otras palabras, se reunieron hombres de todas las “Musas del Tiempo”. Se intercambiaron experiencias, se enseñó y aprendió sobre las cosas esenciales de la vida y del Destino. Fue algo vivo, y el contacto con la dimensión metatemporal y espiritual siempre estuvo presente.

Recordemos que también la Academia de Platón tenía un Mouseion… Dejándose inspirar por las Musas, esos hombres cuidaron la “Mneme”, el recuerdo vivo de lo que realmente pasó, pasa y pasará en el Destino del Cielo, la Tierra y el hombre. Hoy, nuestros museos son otra cosa: son archivos y colecciones de piezas artísticas, y hemos perdido el aspecto mitológico, religioso-cúltico y mnéstico. La definición de la noción de “museo” del ICOM (consejo internacional de museos) utilizada en todo el mundo dice que el museo es el lugar para recoger, mantener, investigar y transmitir. Pero no se menciona la importancia de recordar activamente, la importancia de la Memoria activa, para vivir bien el presente y proyectarse bien al futuro. Esto sería un gran Arte…

La segunda palabra, “mousiké”, quiere decir que la música es una parte inseparable de la unidad de música-movimiento-palabra, y aún más: la unidad de canto, instrumento, movimiento, palabra, formación y ciencia, todos unidos por el poder del Amor (“Erato”). No debemos reducir “Mousiké” a lo que suena. Hesiodo describe que el adjetivo “téchne” significa todo acto que da alegría y belleza a la vida, lo que trasciende lo meramente pragmático. Vemos que las palabras “música” y “técnica” han cambiado bastante su significado… Los griegos diferenciaron entre “mousiké téchne” y “mousiké epistéme”. La primera forma de “música” fue el aspecto del Arte, el aspecto de vivir este Arte con toda el alma, el aspecto creativo. La segunda forma de “música” fue el aspecto del Pensamiento, el aspecto científico de explicar e interpretar lo que está pasando,el aspecto analítico. Ambos aspectos están íntimamente enlazados. ¿Una Musa, tres Musas, nueve Musas?

Homero habla en su obra de una sola Musa cuando la invoca en el comienzo de la Iliada y la Odisea, y también menciona la cifra nueve, pero como una unidad, no diferenciando las Musas individualmente. Hesiodo fue el primero que lo hizo, dándoles nombres (no sabemos de dónde surgió la idea de nombrarlas…) y describiendo un poco lo que hacen. También existen tradiciones de artistas griegos que hablan de tres Musas: Mneme (Memoria), Melete (pensar, meditar) y Aoede (música, canto). Sería una gran trampa diferenciar artificialmente las Musas, como se ha hecho ya a partir del Helenismo y del Imperio Romano hasta el Romanticismo. Hay una “chuleta” alemana para poder memorizar a las Musas: “Kliometertal – Euer Urpokal”.


Expliquemos las Musas en esta cronología.
  • 1. Klío (Clío, Kleio): “la que ensalza, celebra, enaltece, elogia, alaba; gloria”
  • 2. Melpomene (Melpómene): “la que canta”
  • 3. Terpsichore (Terpsícore): “la que goza del baile; la que gusta del baile”
  • 4. Thalia (Talía, Thaleia): “la de fiesta; florecer”
  • 5. Euterpe: “la que alegra, la que causa alegría, la que sabe agradar”
  • 6. Erato: “la que despierta anhelo, ansia; de Eros, Amor”
  • 7. Urania: la celeste, la celestial; el Cielo”
  • 8. Polymnia (Polyhymnia, Polimnia): “la que es rica de himnos; Gran Canto”
  • 9. Kaliope (Calíope): “la de la Bella Voz; la de la Hermosa Faz”

Normalmente, se conoce a las nueve Musas vinculadas a ciertas disciplinas “artísticas” (concretamente son siete Musas: Melpómene = Tragedia, Terpsíchore = baile, Thalia = Comedia, Euterpe = Música, Erato = Lírica de amor, Polimnia = poesía de himnos y Kaliope = poesía épica) y “científicas” (las dos Musas restantes, Klío = Historia y Urania = Astronomía), pero realmente nadie sabe bien explicar la diferencia entre una y otra. Hay solamente una Musa que siempre ha tenido la misma vinculación hasta ahora: Urania como Musa del conocimiento de los astros, y casi siempre la misma coordinación tenía Klío como Musa de la Historia.

Los ocho puntos de la Filosofía de las Artes y las Musas

Estos ocho puntos son:
  • 1. El Arte como comunicación con los arquetipos.
  • 2. El Arte como transmisión hacia las personas.
  • 3. El Arte como catarsis.
  • 4. El Arte como Disciplina.
  • 5. El Arte como factor educativo, formativo y aún transformador.
  • 6. El Arte y la Ética.
  • 7. El Arte como acto Místico.
  • 8. El Arte como factor de transformación del hombre y del mundo.

1. Las Musas como comunicación con los arquetipos


Las nueve Musas son un ejemplo para entender mejor la comunicación con los arquetipos: porque son hijas de Apolo, el dios de la Luz, el arquetipo más misterioso. Como hijas de Apolo, con sus rayos particulares, nos hacen más comprensible qué es su Padre. Y según la otra fuente de su origen, como hijas de Zeus y Mnemosine, nos hacen más comprensible lo que significa “recordar nuestro origen divino”, la “anámnesis” de la Escuela de Filosofía Platónica.


2. Las Musas como transmisión hacia las personas


Las nueve Musas son un ejemplo de transmisión hacia las personas, porque son las fuerzas mágicas de inspiración de cada artista. El famoso “beso de la Musa” es una realidad espiritual y no solamente un dicho. Desde luego que las Musas no besan a cualquiera, hay que ser amado por ellas. Y las Musas aman a aquellos que se ponen a su servicio, con un corazón lleno de amor hacia la Belleza, la Verdad y el Orden. El amor del artista hacia la Belleza, la Verdad y el Orden construye un canal para que las Musas se expresen a través de la obra que el artista realiza. Y en este caso, realizar su obra como transmisión hacia las otras personas no es una opción. El artista no puede dejar de hacerlo: si no transmite lo que las Musas le están dictando, las Musas le destruirían. Es igual que una madre cuando va a dar a luz: impedir este nacimiento sería contra natura y significaría la muerte tanto de la madre como del niño.

3. Las Musas como catarsis


Existen algunas Musas que tienen que ver con la fuerza catártica del teatro mistérico. Se suele contar que especialmente Melpómene, la Musa de la Tragedia, se ocupa de esta fuerza de purificación psíquica y mental así como de redención espiritual. Pero en efecto no se pueden separar unas de otras; de alguna extraña manera, siempre las otras hermanas se esconden detrás de una sola. Esto es una llave importante para la catarsis.

4. Las Musas como Disciplina


Las nueve Musas son un ejemplo para la disciplina, porque “disciplina” en latín significa instrucción, enseñanza, conocimiento, arte, método, sistema, manera, escuela, orden. Y es obvio que hay disciplinas en las Artes como la Música, la Comedia, la Tragedia, la Danza, la Poesía etc. Y todos estos caminos de expresar un Arte son representados por las Musas.

5. Las Musas como factor educativo, formativo y transformador


Las nueve Musas son un ejemplo para la fuerza transformadora a través de la educación y formación, porque son entidades espirituales que provocan en el artista una crisis iniciática, y esta crisis es una necesidad para superar los defectos del artista:
  • a) enamorarse del placer que el arte da al propio artista.
  • b) enamorarse de su propia técnica, confundiendo así los medios con los fines.
  • c) enamorarse de su propia creatividad
  • d) sentirse orgulloso.

Ayuda e Inspiración para superar estos defectos vienen de todas las Musas que castigaban terriblemente a aquellos pseudo-artistas que se ponían a competir con ellas: pensemos en los ejemplos en que las Sirenas, o las Pieridas (las hijas del Rey Pieros) advierten a los que sufrieron un destino bastante desagradable… Desde luego estos cuatro defectos no son más que ejemplos generales, porque obviamente existen muchísimos otros factores educativos y formativos para un artista.

6. Las Musas y la Ética


Las nueve Musas tienen que ver con la ética, porque una Musa aporta virtudes extraordinarias al artista. En un aspecto, las Musas representan el amor a la verdad. Tienen un sentido del honor que es muy estricto. Por ello, no aceptan ninguna trasgresión de las leyes morales. En las historias sobre ellas se ve de inmediato.

7. Las Musas como acto


Místico Las nueve Musas tienen que ver con un acto Místico, porque la unidad inseparable entre ellas representa una realidad espiritual que se refleja misteriosamente en el alma de cada artista. Las nueve Musas son el puente entre el Arte y el Rito. Un peligro para un artista puede ser caer en el prejuicio de que la Inspiración de las Musas es meramente un acto psíquico, un hecho que tiene lugar en su personalidad mortal. La fuerza mística de las Musas nunca se refleja en una inspiración “personal”. Cuando la Musa nos besa verdaderamente, no es tan “bonito” o “agradable” para nosotros. Es una explosión numinosa que ilumina campos espirituales insospechados, y esto llena al artista de entusiasmo, pero al mismo tiempo quema brutalmente y sin perdón nuestros autoenamoramientos.

EpílogoLas Musas nos enseñan la armonía y unidad dentro de la pluralidad de todas la Artes – una armonía como en una gran familia espiritual en la cual no solamente caben las nueve hermanas conocidas como Musas, sino también primos y primas, sobrinos y sobrinas, nietos y nietas, tíos y tías, abuelos y abuelas y muchos otros parientes que no conocemos bajo nombres griegos y que todavía no tienen nombres. Las Musas son seres sagrados muy antiguos y poderosos, muy sabios y llenos de amor para los seres humanos. Todas las culturas las conocían, aunque bajo otros nombres. No caigamos en la trampa de hacernos una imagen de ellas, porque en primer lugar son fuerzas colectivas en planos muy altos de conciencia que no podremos alcanzar fácilmente. Gracias a ti, Madre Mnemosine. Gracias a ti, Musa, gracias a vosotras, Musas.


Cortesía: Walter Gutdeutsch - Esfinge Digital