viernes, 9 de septiembre de 2011

SIMBOLOGIA Y SECRETOS DEL AZUL






Por: Fabio C. B. de Abreu-e-Lima


Cuando los colores son dispuestos en el pentagrama, el azul figura en el ángulo inferior izquierdo, y a partir de él ocurren las situaciones ritualísticas que podrían influenciar nuestros cuerpos y mentes, hasta el punto de que sin ser raro, encerráramos nuestros trabajos, antes casi entorpecidos, en una sensación placentera de bienestar físico y emocional, bien diverso de aquella que muchas veces nos acompaña cuando nos iniciamos. Tendiendo a indagar si el color azul del interior del templo podría ser uno de los fuertes factores de influencia, inicié alguna lectura sobre la simbología y los efectos psicométricos de ese color. Sorprendido con la riqueza de detalles inherentes al asunto, decidí compartir con los hermanos, las informaciones que capte por medio de este trabajo.

El azul, es un color fundamental para nuestra orden. Tanto en el rito de York, como en los diversos grados del Rito Escocés, los tres primeros corresponden a la masonería azul, que se refiere directamente a las logias simbólicas de San Juan, así es llamada por ese color a relacionarse con la espiritualidad, al orden, a la tolerancia, a la lealtad y a la honestidad, virtudes a ser desarrolladas, en lo más íntimo de los iniciados el decorrer de su trayectoria ascendente por la Escala de Jacob.

Cuando simbólicamente, los colores son dispuestos en el pentagrama: Tenemos que el azul figura en el ángulo izquierdo inferior, por tanto en la base y es a partir de él que ocurren las transiciones cromáticas, correspondiendo a las diversas fases de la iniciación. Es interesante observar que la primera de esas transiciones ocurren del azul para el verde, que se encuentra en el ángulo superior derecho, eso implica un camino ascendente, de izquierda hacia la derecha, en dirección a la luz solar, (amarilla) considerando eso por los esotéricos como un movimiento de expansión, de adquisición de conocimiento. Similarmente, cuando los colores son dispuestos en cruz, el lugar del azul es el occidente, y por lo tanto, el mismo lugar en dónde se encuentra la puerta de entrada al templo y dónde se inician las marchas de los grados simbólicos.

Históricamente, el color azul, forma parte de las más diversas culturas, desde el siglo XIII, el manto de coronación de los reyes franceses, era azul luminoso, hoy como conocido azul-real. En el pasado se valorizaba mucho al profesional que producía colorantes azules para pigmentos. Esa práctica , llevó a ciertas curiosidades, cómo, que mientras más brillante fuese el azul de una pieza de ropa, más alto sería el nivel social de su dueño. Por otro lado, hubo la prohibición del uso de vestimenta azules por parte de los funcionarios de la iglesia en la edad media, debido a su origen. Para la obtención del azul, era necesaria la mezcla de una planta conocida en europa central como ísatis (puede ser el índigo o el añil) con orina humana, en una proporción de veinticinco kilos para seiscientos litros. Sabíase también, que de la fermentación de esa mixtura resultaba un alcohol, y cuanto más alcohol, mayor la cantidad de tinta.

Consecuentemente, ofrecíase a los trabajadores grandes cantidades de bebidas alcohólicas para que orinasen fuertemente, aumentando así la producción de blanco-índigo, los tejidos eran sumergidos in natura en esa solución y secados al aire libre para que sufrieran oxidación y se transformarán en azul-índigo. Esa fue la causa que movió al Papa, en 1570, a determinar tal prohibición, la profanidad del origen de aquel color. Por esa razón también, que en Alemania se denominaba a los bebedores con la expresión de "azul", refiriéndose al consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Ya en Inglaterra y en los Estados Unidos se utiliza la palabra "blue" que también significa "azul" para los individuos que se sienten tristes, melancólicos, "blues" para la música sentimental y retrospectiva de compositores de origen negro o influenciados por ellos. Desde el punto de vista religioso, tenemos el "azul" asociado con el dios egipcio Amon, del Egipto antiguo y figurado en la representación mitológica hindú antiguo de Vishua, como Krisha, en el manto del dios Nórdico, Odín, en la túnica de Jesús como doctrinador, y en el manto de la virgen María, poéticamente también llamada de lirio azul, símbolo de pureza y de modestia. En las pinturas antiguas, frecuentemente se vé a la virgen extendiendo su manto azul para proteger a los fieles. En el arte budista es el color del espacio vacío, y siempre fue usado como fondo para la representación de la imagen de Buda. Otra aplicación religiosa de ese color era la vinculación con la protección contra los malos espíritus.

Romanos, Germanos y Eslavos usaban moras y paños azules para ese fin. Las criaturas al nacer eran envueltas en tejidos azules y cuando se morían eran enterradas en cajas de ese color. Los funcionarios de los cementerios suizos y alemanes, vestían de azul, para alejar los demonios. Los egipcios guardaban las piedras semipreciosas conocidas como lapizlázuli, como sagrada, pues a partir de ella es que teñían de ultramarino, el color de los dioses, para hacer los ojos azules de las máscara de los faraones, la piedra era derretida hasta dar un tipo de esmalte vitrificado, tan caro como el oro. Considerando el color del despertar de la espiritualidad, el azul, es el único capaz de producir calma, tranquilidad, ternura, afectuosidad, paz y seguridad. Favoreciendo las actividades intelectuales y disponiendo el ánimo de los hombres a la meditación. La contemplación del azul, determina la profundidad del sentimiento de penetración en el infinito y sensación de ligereza y satisfacción, estimulando en la personalidad, la parsimonia y la sensatez. La psicología profunda, lo asocia a una liberación espiritual, a una configuración de vida moderada, leve y superior, a un punto tal, de recomendarse que se pinten de azul, las paredes de los lugares sujetos a mucha tensión donde hay discusiones y desaveniencias. En un sentido más profundo, es el color de identificación del ser humano con el planeta, que observado desde el espacio, es de un azul indescriptible. Si alguien presenta aversión o miedo cuando está en presencia del azul, puede significar, desequilibrio psíquico, ansiedad excesiva, inquietud, inconstancia, orgullo, rebeldía y necesidad de realización emocional insatisfecha.

Orgánicamente, los efectos de la aplicación del color por diferentes medios y sistemas, se resumen en: reducción del pulso, de la presión arterial, y de las frecuencias cardíacas y respiratorias, inhibición de la adrenalina, efecto hipnótico en el sistema nervioso central, recargando energéticamente al organismo. Considerando esos efectos benéficos, se indica en los tratamientos cromoterapeúticos como coadyuvante en los casos de estrés, fatiga, convalecencia, presión alta, obesidad, taquicardia, palpitaciones, nerviosismo, insomnio, irritabilidad, celos, miedo, inseguridad, ansiedad, alcoholismo, convulsiones, agitaciones, psicomotora y jaquecas. En contrapartida, no se recomienda el empleo del azul, en los casos de presión baja, parálisis y principalmente en las depresiones. De las formas de aplicación, los especialistas prescriben desde el uso de ropas hasta el empleo de cristales y piedras azules, directamente sobre la región tratada, el acondicionamiento del ambiente, con la utilización de iluminación cromatizada y la pintura de la paredes, lo que es sabio y no apenas coincidentemente aplicado en nuestros templos.

El azul del interior de los templos, nos lleva según Goethe, en su Doctrina de Cores, a perseguir algo que huye de nosotros, atraídos por la sensación del azul, parece retroceder delante de nuestros ojos como la lejanía del cielo, o las montañas que se ven a lo lejos. Esa búsqueda constante, conduce, ciertamente a la evolución del espíritu y de la mente.