martes, 12 de marzo de 2013

Sabiduría hiperbórea I - SE ALERTA QUE EL ARTICULO ES NEONAZI





La mayéutica como método pedagógico.
(O de cómo enseñar a recordar.)

La mayéutica es un sistema de enseñanza aplicado en la antigua Grecia por Sócrates que consistía concretamente en dialogar y hacer preguntas adecuadas al discípulo para provocar en el repuestas de verdades que no sabía (había olvidado). Este método está estrechamente relacionado con la anamnesis platónica, que no es otra que la “facultad de recordar” que enseña la sabiduría Primordial. Curiosamente en la antigüedad también se lo aplicaba a todo aquel que ayuda a parir, lo que da como resultado que la mayéutica es un sistema que ayuda a “parir” lo olvidado.

Es tan desconocido este modo de enseñar, que los filósofos, y más aún los educadores no tienen idea en qué consiste. Y esto tiene un fundamento: El método científico, que con su racionalismo obstaculiza toda posibilidad de llegar a la verdad. Este método eminentemente deductivo tiene su origen en “El discurso del método” de René Descartes 1596-1650. Razón tenía el Ayatolá Jomeini cuando sentenció: “El racionalismo cartesiano le dio un golpe mortal al espíritu antiguo griego”.

Para que el lector tenga una idea de que es la mayéutica le diré que es la “madre” de la analogía y de la alegoría entre otros. Trataré de mostrar a través de un diálogo que tuve con un señor, que parecía la misma reencarnación de Descartes por el modo de “leer” el mundo. Este Señor veía a la mayéutica como algo caduco propio de los métodos de enseñanzas de la antigüedad, que en la actualidad, decía, carecía de importancia por no tener éste fundamento científico.

El diálogo se desarrolló sobre la base de cómo enseñar y de cómo aprender asegurándole de que con el método racional deductivo no existía posibilidad alguna de lograrlo a excepción de aspectos parciales de un fenómeno dado, y ninguna en el campo de la metafísica. Este Señor el cual conocí de modo informal en la “Biblioteca Córdoba” de la misma ciudad, es profesor de Historia en la Universidad Nacional de Córdoba, tenía en conocimiento que yo no contaba con estudios exceptuando los primeros tres años de la escuela primaria, razón por la cual no entendía como podía poseer conocimientos que no se encontraban en los libros.

Cuando me hizo ese interrogante la conteste que tal vez no conociera esos libros.
El dialogo fue el siguiente:

Dr. ¿Cómo adquirió ese conocimiento?
Croy. Solo sé que se.

Dr. ¿Cómo se puede saber sin saber cómo?
Croy. Siempre lo he sabido solo que lo había olvidado.

Dr. Acepto eso, pero como lo recordó
Croy. No lo hice solo, fue con ayuda de los que recordaron.

Dr. ¿Y ellos como recordaron?
Croy. Oponiéndose al tiempo transcendente, esto es a la “res extensa” cartesiana.

Dr. A la cosa extensa.
Croy. Sí, todo lo que está puesto en el tiempo transcendente tiende al futuro.

Dr. ¿Usted alude al pasado cuando dice oponerse al tiempo transcendente?
Croy. Sí Doctor, en el pasado se encuentra lo olvidado, pero este olvido esta amnesia no es mental, es gnóstica.

Dr. ¿Usted quiere decir que mayor conocimiento menor posibilidad de recordar lo que usted entiende por recuerdo?
Croy. Es usted muy perspicaz e inteligente Doctor. El recuerdo no se logra conociendo que es la “res”, la cosa; sino sabiendo cómo es la cosa.

Dr. ¿Para usted el conocer y el saber no son sinónimos?
Croy. No Doctor no es sinónimo. El conocimiento es a posteriori de la “cosa”; el saber es a priori de la “cosa”. Esto se encuadra en la diferencia semántica existente entre “epísteme” (conocimiento) y gnosis (sabiduría). Lo primero es racional y lo segundo es trascendente. Lo primero es deductivo, lo segundo es por revelación; es la diferencia que existe entre el mirar y el ver. Acá el mirar es análogo al conocer y el ver al saber. El conocimiento siempre es grupal, colectivo, académico. La sabiduría es individual, o si se quiere iniciática. De modo Doctor que no es sinónimo.

Dr. ¿Puede darme un ejemplo?
Croy. Le haré una analogía. Usted maneja muy bien su automóvil, conoce a la perfección su manejo porque lo aprendió pero desconoce que es la cosa; el automóvil, esto se podría subsanar aprendiendo mecánica que es agregar más conocimiento al conocimiento, cosa que no será suficiente porque siempre quedara algo que aprender, como por ejemplo, metales , aleaciones, pintura etc. Y esto es a causa de la “res” extensa. ¿Me hago entender?

Dr. ¿Quiere decir que nunca llegaré a conocer la cosa automóvil por ser una entelequia?
Croy. ¡Exacto Doctor! La palabra entelequia alude al ente, a la cosa, a la perfección final, que a decir de Aristóteles se contrapone al concepto de energia y su perfección final es intrínseca a la misma cosa. Aquí estamos hablando de cosas inanimadas de las cuales de algún modo coincidimos; pero que pasa con los seres humanos que en su gran mayoría son cosa. Por ejemplo la mujer que amamos.

Dr. No entiendo o no quiero entender.
Croy. Aparte de ser usted inteligente es honesto. Es sabido, y usted coincidirá conmigo que el afecto que sentimos por una mujer pertenece al “área” de la emoción y no de la razón, esto quiere decir que es ajeno al conocimiento pero no al saber. Sí mi estimado Doctor solo se puede amar desde la gnosis (saber) jamás del conocer (razón), y mucho menos desde la emoción.

Dr. Por favor explíquese mejor.
Croy. Hay dos modos de percibir la realidad. Del presente extensivo o razón (res extensa). O del presente comprensivo o gnóstico. De modo Doctor que le será imposible conocer a la mujer desde la extensión, pero sí saber quién es desde la comprensión. Usted es inteligente y se estará preguntando que siento por mi mujer si no se quien es ¿Es eso doctor?

Dr. Sí es eso Croy, y creo saber qué es lo que siento.
Croy. Dígalo Doctor, tal vez yo este subestimándolo y no es como yo pienso.

Dr. No usted no es de los que subestiman. Lo que siento es algo animal, algo instintivo… ¿es eso?
Croy. Sí Doctor es eso, yo también lo he sentido por eso se lo que es.

Dr. Me siento algo confundido. Hubiera sido mejor seguir hablando de mayéutica y de cómo recordar lo que hemos olvidado, no sé qué decir.
Croy. Mi estimado Doctor ¿de qué cree usted que estamos hablando?

Mi amigo Doctor me miro algo confundido, se lo veía intelectualmente indefenso y agregó:

Dr. Dígame Croy que se debe hacer para pode ver desde el presente…no recuerdo como dijo Usted…
Croy. Presente comprensivo Doctor.

Dr. Eso es, no lo recordaba. ¿Qué se debe hacer?
Croy. Mi estimado Doctor, para hacer ese “algo” primero hay que ser, hay que dejar de ser cosa, quiero decir con esto no ser “res extensa”; y para dejar de ser cosa de debe lograr un “lugar” fuera de la extensión, que es lo mismo decir, fuera del tiempo, y desde ese “lugar” recordar ese “algo” que hemos extraviado, de ahí la capacidad de anamnesis que es el antónimo de olvidar. Tiene que quedar claro que este recuerdo no alude a meras imágenes mentales que metafísicamente también son cosas. Una vez Recuperado lo extraviado con el auxilio de la facultad de recordar, que no es otra cosa que la anamnesis, quedara en evidencia que no hay nada que hacer; usted sabe a qué me refiero puesto que ha leído taoísmo.

Dr. ¿Se refiere al Wu-Wei?
Croy. Sí Doctor. Logrando ese estado usted podrá hacer cualquier cosa con la cosa sin ser parte de la cosa, y esto es así porque logrado el Wu-wei que es un lugar fuera del tiempo trascendente usted sabrá lo que es la cosa; y a la mujer a la cual nos referimos en este dialogo es una cosa, lo que quiere decir que sabrá que es la mujer…cosa.
Como dicen los taoístas: “Para caminar 10.000 leguas se comienza con un paso”. Aquí el primer paso es saber que es “ver” desde el presente comprensivo.

Dr. Señor Croy esto para mi es algo confuso pero también apasionante, a pesar de ello siento algo agradable que nunca sentí.
Croy. Todo ese sentimiento o experiencia interior es la manifestación de cosas olvidadas análogo a revolver objetos en un viejo baúl en el cual no se recuerda que se guardó, que al verlos emergen recuerdos difusos cundo no confusos pero de innegable gratificación.

Dr. Jamás he estado en una situación interior como lo estoy en este momento. Me pregunto para qué me sirve lo que se.
Croy. Mi querido Doctor usted sabe más de lo qué usted cree, solo que no lo recuerda. 

Fuente: http://lohiperboreo.blogspot.com.ar/